martes, 4 de junio de 2013

Los precios agrarios y la integración de las cooperativas

La Comisión de Agricultura, Alimentación, Medio Ambiente y Pesca, acaba de aprobar la semana pasada dos proyectos de ley remitidos por el gobierno, de enorme trascendencia para el sector agrario. Son el proyecto de Ley de Medidas para mejorar el funcionamiento de la Cadena Alimentaria y el Proyecto de Ley de Fomento de la Integración de Cooperativas y de otras Entidades Asociativas de carácter Agroalimentario.

Ambas leyes, largamente esperadas e históricamente reivindicadas por el sector, que el gobierno socialista fue incapaz de impulsar y aprobar, tienen un objetivo común, proteger y mejorar el precio de los agricultores y ganaderos de manera que el precio en origen cubra al menos los costes de producción, lo que no ocurre en muchos casos. No hay nada más gráfico que justifique la necesidad de las leyes aprobadas, que la enorme diferencia de precios, que todo el mundo puede comprobar, entre lo que paga el consumidor en la tienda o en el supermercado y lo que percibe el esforzado productor, que a veces es cuatro, cinco o diez veces menor.

Hay varias causas que pueden explicar estas enormes diferencias. La gran longitud, complejidad, heterogeneidad y falta de transparencia de la cadena de alimentación, desde que el producto sale del campo hasta que llega al consumidor. El desequilibrio y asimetría de la cadena alimentaria viene de la escasa capacidad negociadora de los productores, 989.787, explotaciones agrícolas y ganaderas, y de las industrias, 29.334, frente a las empresas de distribución, de las que cinco de ellas cubren el 40% del mercado nacional de la alimentación.

En muchas ocasiones los agricultores cobran a “resultas”, es decir no saben cuanto ni cuando, lo que evidentemente es una situación injusta que no sólo perjudica a ellos, sino finalmente al conjunto. La Ley de la Mejora de la Cadena Alimentaria, pionera en Europa, le pone el cascabel al gato, con la obligación por primera vez de formalizar los contratos por escrito, algo que cierto ya pudo prosperar en la pasada legislatura sino hubiera faltado el apoyo de CiU cuando lo propuse como portavoz de la Agricultura del Partido Popular en el Congreso de los Diputados.

Estos contratos por escrito, obligatorio para las transacciones comerciales superiores a 2.500 euros, garantizarán la seguridad jurídica y la equidad en las relaciones comerciales, y tendrán que incorporar la identificación de las partes, el objeto, el precio cierto, las condiciones de pago, el plazo, la entrega de productos, derechos y obligaciones y duración, y causas y efectos de la extinción del contrato pactado libremente por las partes.

La ley prohibe además las prácticas comerciales abusivas y regula los pagos así como las contraprestaciones a las que están asociados, prohibiendo su exigencia cuando no están pactados e incluidos expresamente en el contrato escrito. Se incluye también un código de buenas práctica para evitar prácticas desleales y que las marcas blancas (en aceites, vino o pan, por ejemplo) no actúen como productos de reclamo y se vendan por debajo del precio de coste. Se crea el observatorio de la cadena alimentaria, y por último el Ministerio dispondrá de potestad sancionadora en caso de incumplimiento e infracción de la ley, lo que es muy importante porque evita las denuncias particulares y la judicialización de los conflictos, y bastará con la vía administrativa.

El Proyecto de Ley de Fomento de la integración de Cooperativas y otras Entidades Asociadas de carácter Agroalimentario tiene el objetivo de estimular la concentración de la oferta y potenciar grupos comerciales de amplia base cooperativa y dimensión supraautonómica, para que adquieran la dimensión y estructura adecuadas para entrar en unos mercados cada vez más abiertos y competitivos en los que el sector agrario español está en clara desventaja.

Así, mientras en España cerca de 4.000 cooperativas facturan unos 19.000 millones de euros, o sea una media de 5 millones de euros por cooperativa, en los Países Bajos, 2 cooperativas, una cárnica y otra láctea, facturan casi esa cantidad. La primera cooperativa española no está entre las primeras 25 europeas y las 60 españolas que facturan unos 6.600 millones de euros están por debajo de la quinta europea. No se entienden, pues, las reticencias de CiU a apoyar un proyecto que establece una serie de ayudas y estímulos en materia de formación y asistencia técnica, gestión, transformación, comercialización, promoción, I+D+i y nuevas tecnologías, preferencias en créditos ICO y toda una serie de ventajas para aquellas cooperativas que se fusionen y amplíen su tamaño.

En resumen, con estas dos leyes se intenta proteger al eslabón más débil de la cadena alimentaria, que son los productores, garantizando unos precios adecuados para asegurar sus rentas a través de unos contratos obligatorios. La transparencia de la cadena alimentaria permitirá determinar los márgenes de todos los eslabones de la cadena alimentaria y la concentración de la oferta permitirá reforzar el poder negociador de los productores y terminar con las posiciones de dominio que conforman los precios de arriba abajo.

Las dos leyes, que se complementan y se refuerzan, no van en contra de nadie, al contrario va a favorecer a los agricultores y ganaderos, a las industrias, a los interprofesionales, a la distribución y al sector agroalimentario español, que representa el 20% del PIB español. La mejor prueba de que esta ley, que contra viento y marea, con coraje y acierto ha impulsado el ministro Arias Cañete, es que ha sido aceptada por todos los agentes de la cadena alimentaria, por las OPAS, Cooperativas, FIAB y distribuidores y consumidores, y ni el PSOE ni CiU se han atrevido a algo más que a una tímida abstención.

José Ignacio Llorens Torres
Diputado al Congreso del Partido Popular por Lleida
Presidente de la Comisión de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del Congreso de los Diputados

jueves, 16 de mayo de 2013

Complicitat socialista amb el separatisme

Em preguntava el líder socialista com veia la situació a Catalunya i vaig contestar que els que no la veien eren els socialistes. Em vaig permetre recordar-li que l’any 2008, Carmen Chacón, al capdavant del PSC-PSOE, va aconseguir el 47 per cent dels vots a Barcelona i 25 dels 47 escons en lliça a Catalunya, i que la suma de vots PP i PSOE a Catalunya en totes les eleccions generals no ha sigut mai inferior al 70 per cent i, evidentment, aquests vots no són independentistes.

Què ha passat perquè, de sobte, es presenti com si fos gairebé inevitable una ruptura amb Espanya, que, no obstant, els resultats de les eleccions generals i els sondejos insisteixen a desmentir? En primer lloc, cal assenyalar que la pèssima gestió del tripartit, l’afany socialista de governar Espanya i Catalunya alhora amb un partit que vol separar-se d’Espanya, i l’impuls a un Estatut molt poc constitucional, que demanaven molt pocs, ha acabat desconcertant un electorat socialista no separatista, com revela la incessant hemorràgia electoral que té el PSC-PSOE, i adverteix Carmen Chacón, superades les passades vel·leïtats nacionalistes.

Per aquest motiu, la seva irrupció en el debat sobiranista no ha pogut ser més oportuna, al denunciar en la ja famosa carta a Pere Navarro les tàctiques nacionalistes per utilitzar els socialistes catalans com a crossa d’un projecte reaccionari dirigit a enfrontar els treballadors catalans amb els treballadors andalusos, extremenys i gallecs i a separar Catalunya de la resta d’Espanya. Efectivament, la solidaritat amb la classe treballadora de tot Espanya, que pretén representar en exclusiva el socialisme, xoca frontalment amb la proverbial i històrica complicitat del socialisme espanyol amb els projectes nacionalistes i separatistes, que no poden ser més insolidaris i reaccionaris.

Faria bé, doncs, el sinuós líder dels socialistes catalans d’atendre els consells de la seva companya de partit, encara que només fos per connectar amb la militància que l’ha portat al capdavant del PSC. No obstant, cau estúpidament en totes les trampes i eufemismes amb els quals el nacionalisme separatista, o sigui ERC i els que dirigeixen CiU, intenten maquillar i ocultar les seves veritables intencions. El dret a decidir té uns límits, els que marca l’estat de dret, que és el que ha permès i garantit a Artur Mas i a CiU l’exercici del poder, des del qual ara menyspreen les estructures legals que els han possibilitat arribar-hi.

En el nostre cas, el dret a decidir sobre la integritat de l’Estat correspon al conjunt dels ciutadans espanyols, com assenyala la Constitució, que també estableix els procediments per a la seva reforma. La violència no consisteix, doncs, a fer respectar la llei, sinó a violar-la, i a hores d’ara, el procés de transició nacional en què ja es preparen estructures d’Estat propi (exèrcit, policia, hisenda…) i es prejutja així el resultat d’un referèndum il·legal, és profundament antidemocràtic, i no s’entén com alguns, el PSC, per exemple, encara es presten a aquestes pantomimes.

Per aquesta raó, ni es pot disfressar de legal i democràtic el que no ho és, ni es pot presumir de suports que no s’han obtingut, ni faltar clarament a la veritat. Quan la Generalitat s’emporta 9.400 milions d’euros, més de la meitat del FLA per a tot Espanya, afronta venciments de deute per 8.800 milions que només pot cobrir l’Estat i quan aconsegueix el dèficit asimètric, cosa que vol dir que haurà de fer menys retallades que altres comunitats més complidores, mantenir que Espanya ens roba és una ofensa al sentit comú dels catalans.

La realitat no es pot manipular permanentment i les conseqüències reals d’una ruptura, que ens tancaria les portes europees, que ens deixaria sense el suport d’un estat prestador, amb una moneda devaluada i un deute descomunal, no es poden ocultar al coneixement ciutadà, com passa a Escòcia, on el suport secessionista s’ha diluït com un suflé quan els ciutadans n’han conegut les conseqüències a través de debats públics en igualtat de condicions, impossibles a Catalunya atesa la descarada complicitat dels mitjans molt subvencionats i d’una TV3 de règim.

Artur Mas va interpretar malament l’11-S i encara pitjor els resultats electorals. Va demanar la majoria excepcional per a la independència i s’ha sotmès voluntàriament a la dependència esquizofrènica dels republicans separatistes, que l’han portat a un carreró sense sortida, perquè no en té trencar amb Espanya i necessitar-ne l’ajuda.

El president de la Generalitat afronta ara un dilema: governar des de la impossible fantasia identitària o des de la realitat que imposa el compliment del dèficit que exigeix Brussel·les per continuar ajudant, compliment al qual s’oposa ERC. Rubalcaba diu, em va assegurar, que treballa per evitar la independència de Catalunya. N’hi hauria prou que el seu partit fes el mateix aquí.

José Ignacio Llorens Torres
Diputat al Congrés del Partit Popular per Lleida

lunes, 6 de mayo de 2013

El valor del realismo

El estallido de la dramática cifra de paro, 6’3 millones, conocido poco antes de las previsiones macroeconómicas anunciadas por el gobierno el pasado viernes, encendió todas las luces de alarma y sembró inquietudes y angustias nuestro más inmediato futuro. Conviene, no obstante, plantear una serie de aclaraciones y reflexiones para ajustarnos a la realidad y para que nuestros juicios y opiniones sean lo más certeros posible.

Es verdad, que como consecuencia de la crisis, que ahora nadie niega, mucha gente lo pasa mal. Pero, no es menos cierto que la izquierda desde sus más variadas expresiones, desde el PSOE hasta la más radical, está aprovechando con su proverbial oportunismo, agresividad y amnesia, la situación actual, cuyo origen y complejidad no se puede soslayar. En primer lugar, corregir las previsiones macroeconómicas a la baja, en crecimiento, déficit y paro, como lo hizo el gobierno el pasado viernes, no es una mentira, lo que es falso es que vaya a subir impuestos este año.

En todo caso es el reconocimiento de un error, algo que otros nunca hacían, y un ejercicio de realismo político. Y el realismo es siempre una buena receta en medicina y en política. No hay más que recordar el célebre debate el año 2008 entre Solbes y Pizarro y lo que decían uno y otro sobre la crisis. Los optimistas pronósticos del socialista sirvieron para gastar durante casi cuatro años el doble de lo que se ingresaba, para comprar votos a 400 euros, regalar cheques baby a 2.500 y derrochar 16.000 millones de euros en sucesivos planes E, entre toda otra clase de dispendios.

Y así llegamos al 2011 al borde de la intervención. Por eso, Zapatero tuvo que recortar las pensiones, proponer la ley de estabilidad presupuestaria que había despreciado y adelantar las elecciones. Nos dejo el país no en el 6% de déficit, como decía, sino en el 9%, en 30.000 millones de euros más de lo que aseguraba, y el paro en 5’3 millones, incluidos los papeles para todos. Ahora nos escandalizan los 6’2 millones, pero la mitad del aumento se ha producido antes de la entrada en vigor de la reforma laboral, que para la izquierda es la causante de todos los males. La herencia también incluía las preferentes, los desahucios, un sistema financiero en ruina y una prima de riesgo descontrolada.

En esas condiciones, conseguir, como lo ha hecho el gobierno de Rajoy, reducir el déficit al 7% y evitar la intervención ha sido casi un milagro y ha sido la consecuencia de una serie de reformas que ahora se niegan, pero gracias a las cuales se ha evitado por ejemplo que vengan los señores de negro, como ha ocurrido en Chipre, en Portugal o en Grecia, y rebajen las pensiones y los ahorros a la mitad, echen a los funcionarios a la calle y recorten la sanidad hasta mínimos.

La reforma laboral, en definitiva, ha acercado a empresarios y trabajadores para salvar empleo, lo que ha permitido que los tres mayores fabricantes de automóviles se instalen en nuestro país y que ganemos en competitividad hasta el punto de que nuestra balanza exterior está en positivo. La reforma financiera ha permitido salvar a una gran parte del sistema bancario que estaba en bancarrota y evitar el contagio al que no lo estaba, y se ha hecho con 40.000 millones de euros que llegaron de Bruselas, no de nuestros bolsillos, y gracias a los cuales y por sí mismos esos bancos cuando sean privatizados volverán a inyectar liquidez a las empresas y a las familias. Y la reforma fiscal junto con la austeridad ha permitido reducir el déficit.

Gracias a esa reducción del déficit, la UE ha relajado los objetivos, que ya no son del 4,5% para este año sino del 6,3% del PIB y retrasa hasta el 2016 el objetivo del 3%, lo que permitirá una cierta animación de la actividad económica. Entre medias, el pago pendiente a proveedores ha provocado también un alivio, y el rigor, la austeridad y el reconocimiento de la realidad nos permiten que la UE y Bruselas confíen en nuestro país y nos ayuden.

El pasado viernes, conocida la cifra de paro y la corrección a la baja de las previsiones del gobierno, pasó desapercibido lo más importante. El que la Unión Europea haya rebajado en tiempo y cifras sus exigencias a España, que los inversores extranjeros hayan recuperado el interés por las empresas españolas y que la prima de riesgo sigue bajando y las exportaciones creciendo. No es cierto que no se hayan hecho reformas. Mientras el gobierno de Rajoy ha aprobado más de veinticinco leyes -Más y Junqueras solo han aprobado una- a punto están ya para entrar en el Congreso, entre otras, la ley de mejora de la cadena alimentaria, la ley de Emprendedores, la ley de unidad de mercado y la ley de sostenibilidad de las pensiones.

Y para los que son tan aficionados a la Memoria Histórica, un pequeño recuerdo contemporáneo. El año 96, mientras Felipe González despedía a uno de sus ministros en las puertas de la cárcel de Guadalajara, se le escapaba el Director de la Guardia Civil con los dineros y el de los dineros también ingresaban en la cárcel, nos dejaba un país arruinado y fuera del euro. Otra política, la del PP del gobierno de Aznar, fue capaz de recuperar el país en ocho años. Es de ilusos pensar que Rajoy en poco más de un año pueda arreglar lo que otros llevan estropeando durante ocho, aunque está en el camino de hacerlo. Y ya se verá porque Rajoy sabe lo que hace.

José Ignacio Llorens Torres
Diputado al Congreso del Partido Popular por Lleida
Presidente de la Comisión de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en el Congreso de los Diputados

domingo, 21 de abril de 2013

Acoso antidemocrático

1. El escrache:

El escrache, o sea el acoso domiciliario a los diputados del Partido Popular, es profundamente antidemocrático porque intenta coaccionar el voto de los representantes elegidos democráticamente por los ciudadanos. Por lo tanto, el acoso al Partido Popular, que además está respaldado en las urnas por la mayoría absoluta, es un acoso a los ciudadanos que lo han votado, pero también a los que no lo han votado, al sistema y a la democracia.

El acoso es una coacción, un atentado a la libertad, una forma de violencia, y por lo tanto nunca puede ser calificado como cívico ni como pacífico. Evidentemente, la violencia puede ser ejercida de muchas formas y ya estamos viendo estos días que se expresa de distintas maneras y con diferente intensidad, pero quien le apoya o no la condena se convierte en cómplice de ella y hay suficientes ejemplos en la historia de nuestro país y fuera, para recordar que así empezaron trágicas etapas.

2. El valor de la coherencia y la credibilidad:

“Vamos a agilizar los desahucios”, quien así se expresaba era la entonces Ministra de la Vivienda, Carmen Chacón, al presentar el llamado “Plan Chacón”, que entre otras medidas contemplaba la creación de seis Juzgados de Primera Instancia de lo Civil, precisamente para facilitar los desahucios. La propuesta fue aprobada en Consejo de Ministros del 2007 y el desahucio express fue aprobado durante el mandato de Zapatero. Es mas, el Gobierno del PSOE rechazo diez veces la dación en pago que ahora apoya.

En el esplendoroso periodo, que va del 2008 al 2012, se produjeron casi 400.000 desahucios, 80.000 de ellos en el año 2011. Eran los tiempos de la Champions y del mejor sistema financiero del mundo mundial. Eran los tiempos de las preferentes también, y de los controles ejercidos por destacados socialistas en los órganos competentes. Esto es la CNMV y el Banco de España. No hace falta añadir que las hipotecas por aquella época, con cláusulas a veces abusivas, proliferaban, y que la Ley Hipotecaria -vigente desde mucho antes- seguía inalterable. La bochornosa actitud de los socialistas ahora, demuestra su gran desprecio por el indisociable binomio coherencia-credibilidad.

3. La respuesta del gobierno del partido popular:

Aunque lo parece, por el activismo y proliferación de Plataformas que durante el gobierno anterior no existían, el problema de los desahucios no es nuevo. Lo que ha sido nuevo es la respuesta de un gobierno que por primera vez ha actuado para resolver un problema que no ha creado y que se ha agudizado con la crisis económica heredada.

Antes de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP), el gobierno Rajoy aprobó el Real Decreto Ley 27/2012 de 15 de noviembre, que comprendía diversas medidas para facilitar el pago de las hipotecas y evitar los desahucios. Cabe destacar, entre ellas, dos muy importantes, la creación de un fondo social de viviendas con el objetivo de facilitar a las personas desahuciadas el acceso a contratos de arrendamiento asumibles y la paralización, o sea la suspensión, durante dos años del desalojo de las viviendas de los deudores hipotecarios en situación de vulnerabilidad, muchos de ellos inmigrantes.

Las expropiaciones forzosas a las viviendas de los Bancos aprobadas por la Junta de Andalucía, no suponen ninguna ventaja respecto a la segunda medida de las antes citadas. Una suspensión de dos años, que puede prorrogarse en función de la situación económica del afectado, frente a una expropiación, ahorra el pago del justiprecio, no atenta contra el principio de seguridad jurídica y no viola el derecho constitucional a la propiedad privada. Es decir frente a la demagogia y el oportunismo político socialista, el Gobierno popular responde con oportunidad política adoptando soluciones realistas.

Por último, la respuesta a la ILP, que el grupo parlamentario popular podía haber bloqueado, ha sido un Proyecto de Ley que se aprueba esta semana con la aportación de todos los grupos políticos, en el que se limitan los intereses de demora y el alcance de las consecuencias para los afectados sin poner en peligro la viabilidad del sistema hipotecario, que no obstante tendrá que acogerse a un código de buenas prácticas que permita evitar situaciones abusivas como la que dio origen a la sentencia del Tribunal de Estrasburgo, que fue una hipoteca concedida por la Caja que presidía el socialista Narcis Serra.

4. El oportunismo político y la calidad de nuestra democracia:

Estamos ante una especie de cruzada ideológica en contra del Partido Popular. Hay muchas razones para pensarlo, porque el 99 por cien de los desahucios se iniciaron en la etapa del gobierno socialista, antes del 2012, y estas Plataformas no aparecían entonces. La procedencia, además, de quienes las dirigen, que en muchos casos no están afectados por las hipotecas, y el inútil intento de coaccionar el voto individual de los Diputados que salen elegidos en las listas, es otra prueba más de la obscena manipulación política aprovechando el dolor de la gente, en contra de un Gobierno que ahora si, protegerá a los mas débiles.

Pero no nos engañemos, los que asaltan los supermercados, las posturas antisistema, los que coaccionan, los que incumplen las sentencias y desafían las Constitución, los que no respetan las leyes ni el Estado de Derecho, no van a arreglar nada, porque son los peores enemigos de la libertad y de la democracia, y lo que intentan es subvertir el resultado de las urnas que han legitimado y confiado a este Gobierno la solución a unos problemas que no ha creado. Y si no lo hace, los ciudadanos a través de los votos, y no de otra manera, podrán cambiar a quienes les dirijan. Esta es la esencia de la democracia, cuya calidad entre todos debemos preservar.

José Ignacio Llorens Torres
Diputado del Partido Popular por Lleida
Presidente de la Comisión de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en el Congreso de los Diputados

jueves, 4 de abril de 2013

La Generalitat al borde de la bancarrota

Las finanzas de la Generalitat están en bancarrota. Al enorme agujero de 50.000 millones de euros, estos días se ha conocido que la Generalitat tiene comprometidos pagos en diferido por valor de 79.052 millones de euros pagaderos…..¡el año 2108! En esta situación resulta incomprensible, por lo menos hasta ahora, la actitud seguida por el President de la Generalitat, que tiene que elegir entre dos opciones.
Por un lado el desafío independentista, y por otro lado la imposibilidad de hacer frente a las obligaciones del día a día que hoy incumple el Govern. La Generalitat, que arrastra la mayor deuda de España, tiene graves problemas para pagar las nóminas, las farmacias, las escuelas, los hospitales o a los proveedores, no tiene liquidez, no la encuentra en los mercados y sólo tiene las posibilidad de recurrir al Gobierno Central, que no puede dejar caer a ninguna Comunidad Autónoma.
O sea, Artur Más está en un callejón que sólo tiene una salida, que no es precisamente la que le exige ERC, que además de ser en gran parte responsable durante los sucesivos Tripartits de llegar a la situación actual, no quiere asumir los costes de apoyar unos Presupuestos que obligatoriamente tienen que ser restrictivos, como lo son para todo el Estado. Si gobernar tiene que servir para atender a los ciudadanos, está claro que hoy por hoy en Cataluña como en el resto de España, como en toda la UE, lo prioritario es superar la crisis, el crecimiento económico, la creación de empleo y cubrir las necesidades de los ciudadanos en sanidad, educación y pensiones.
Por eso, el encuentro entre el Presidente del Gobierno y el de la Generalitat es una buena noticia, propio de gobernantes responsables que deben atender a los intereses prioritarios de Cataluña y del conjunto de España, que son los mismos, y desde luego no son la confrontación mantenida hasta ahora. Habrá quien quiera echar agua al vino y detecte intereses chantajistas en una u otra dirección, pero ayudar a una parte de España tan importante como lo es Cataluña es imprescindible y por ello relajar el déficit y aportar liquidez a Cataluña es esencial.
Sentado lo anterior, dialogar no es imponer y la cuadratura del círculo es imposible, como lo es romper con España y pedir su ayuda y colaboración para hacerlo. Pero, de la misma forma en que hemos defendido que las Comunidades más ricas tienen que aportar su solidaridad a las más pobres, es justo también que a las que ahora pasen mayores apuros se les ayude más, aunque no faltarán quienes digan que con ello se castiga a las Comunidades que cumplen los criterios del déficit con rigor.
Pero este reencuentro o reanudación de un diálogo, que no debería haberse interrumpido, tiene que servir para desactivar algunos tópicos tóxicos. Los datos publicados por la Sindicatura de Cuentas de la Generalitat son escalofriantes. Los compromisos de pago en diferido contraídos entre el 2006 y el 2010, años de Tripartit, se multiplicaron por tres, hasta llegar a la cifra de casi 80.000 millones de euros, algunos tan pintorescos como el pago de los terrenos de la futura cárcel de Barcelona, o el de las estaciones adjudicadas de la línea 9, que ni ha sido construida.
Naturalmente, a estas cifras hay que añadir los 50.000 millones de euros a los que ha elevado la Deuda el Govern del Sr. Más, que dejan a una Cataluña hipotecada de por vida y por lo menos hasta el 2108. De momento, gracias al FLA, Fondo de Liquidez Autonómico, del que Cataluña se lleva la mayor parte, y a la flexibilidad en la reducción del déficit, que la UE nos exige a todos y que otras Comunidades cumplen, podemos seguir adelante, pero el soberanista y recurrente lema de que España nos roba es tan falso como ingenuo.
El IEE, Instituto de Estudios Económicos, ha publicado un concienzudo estudio de lectura recomendable en el que, además de ofrecer datos contrastables e incontestables, llega a una interesante conclusión. El crecimiento de Cataluña desde 1978 hasta 2007 ha sido el más rápido de todos los países de la OCDE y nuestra renta alcanzó en el 2007 un 120% de la media europea, superior incluso a la media de Alemania e Italia. La presunta asfixia y expoliación económica a la que ha sido sometida Cataluña es un argumento insostenible, una falacia.
¿Qué ha ocurrido, pues, para que Cataluña esté al borde de la ruptura? Los sucesivos sistemas de financiación autonómica han sido recibidos por todos los Governs de aquí con elogios. La inversión en infraestructuras desde el año 96 ha sido la mayor del Estado. En todas las elecciones generales celebradas hasta ahora, por lo menos mientras el PSOE lo era y esperemos que lo siga siendo, ha reflejado un sentido inequívoco y mayoritario. La abrumadora mayoría de los catalanes HEMOS DECIDIDO seguir en España. Quienes optaban por la ruptura, CiU no lo hacía entonces, tenían muy pocos votos. Tampoco consiguió Más la mayoría excepcional para llevarnos al abismo.
¿Porqué, si hasta el 11-S del 2012 un pacto fiscal lo arreglaba todo, al día siguiente la única solución era romper con España, que como se está viendo no es una solución sino todo lo contrario? Ciertamente, los recortes a los que obliga la crisis, el permanente victimismo nacionalista, o la irresponsabilidad y desorientación de los socialistas gobernando con separatistas y generando frustraciones estatutarias, han podido confundir al electorado y provocar desafecciones.
Pero el actual President de la Generalitat, Artur Más, debe tener muy presente que los catalanes no le dimos la mayoría excepcional para aventuras, para romper lo que ha estado unido toda la vida durante más de 500 años, y sí le dieron una mayoría para gobernar y para superar una crisis de la que juntos aquí y con el resto de España vamos a salir. Porque juntos, podemos. Sumando vamos a ganar, restando vamos a perder todos, Cataluña y España. Y a eso no estamos dispuestos porque al Sr. Más le haya dado un ataque de “rauxa” y no sepa cuadrar las cuentas.

José Ignacio Llorens Torres

Diputado al Congreso del Partido Popular por Lleida

Presidente de la Comisión de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del Congreso de los Diputados

viernes, 22 de marzo de 2013

El derecho a saber la verdad

A MUY pocos les puede sorprender la suspensión de la cumbre económica social,“Entre tots ho farem tot”, prevista por el Govern este fin de semana. Entre la prioridad de esta coalición CiU-ERC que gobierna la Generalitat, no figuran las prestaciones sociales que ponen en peligro la situación de emergencia económica que se vive en Cataluña.

Naturalmente la culpa se sigue atribuyendo al déficit fiscal, “España nos roba”. Pero cada vez resulta más difícil ocultar la monstruosa deuda que nos ha dejado el Tripartit, uno de cuyos socios es quien verdaderamente manda ahora en Cataluña, y que se ha visto ampliada por el actual Govern nada menos que a 50.000 millones de euros. El caso es que la Generalitat no tiene dinero, es la Comunidad más endeudada de España y no paga a nadie.

¿Qué hace con el dinero el Govern de la Generalitat? ¿Cómo es posible, cuando no se paga el transporte escolar o a las farmacias, que siga el despilfarro en subvenciones identitarias, el gasto en tantos canales autonómicos de televisión y empresas públicas, o en el soez engrase a unos medios de comunicación entregados a la causa soberanista? La respuesta no es difícil de imagina aunque parezca descabellada. Porque no es demasiado inteligente ni razonable el intento de recuperar el diálogo –económico– con el gobierno de Madrid y no despreciar al mismo tiempo ninguna ocasión para colocarlo contra las cuerdas, aunque sea de forma tan grotesca como la de plantear en el Parlament la reprobación de la Delegada del Gobierno, Llanos de Luna, porque ha tenido la osadía de exigir que la bandera española figure también en los edificios e Instituciones Públicas.

No, no parece razonable el camino emprendido hacia Ítaca por quien al día siguiente de perder diez escaños para la mayoría indestructible pedida para llegar a la meta, ha hecho lo contrario de lo que expresaban las urnas. Los modelos se han ido sucediendo y empeorando. De Escocia, visto el declive separatista que expresan los sondeos al conocerse las verdaderas consecuencias de la independencia, hemos pasado al modelo Kosovo, o sea, a la declaración unilateral de independencia.

Toda una gran patraña, un verdadero despropósito que no puede conducir más que a un desastre para Cataluña. Sin duda se busca el amparo internacional. Porque el derecho a decidir inunda nuestras vidas y pretende taparlo todo, pero en realidad es una propuesta incompleta. Así, en abstracto, el derecho a decidir puede resultar democráticamente atractivo. A muchos les gustaría decidir sobre el pago de las hipotecas, o sobre una rebaja del IBI, que en Lleida pagamos cuatro veces. Y no faltarían quienes querrían decidir sobre la pena de muerte para los terroristas o incluso sobre la permanencia de algunos vecinos de su comunidad.

Pero, afortunadamente, el derecho a decidir que ejercitamos todos cuando votamos tiene sus limitaciones, que son el respeto al Estado de Derecho y a la Constitución, que nos legitima a todos. Por lo tanto, el derecho a decidir... sobre la independencia de Cataluña, que es lo que realmente y en el fondo plantea la cuestión apoyada por los nacionalistas y socialistas, no es más que un regate a la legalidad nacional y a la internacional, y un derecho que va contra la legalidad no es tal.

El derecho a decidir la independencia de una parte del territorio le corresponde al sujeto de la soberanía, que es el conjunto del pueblo español, tal y como establece la Constitución, que también contempla los mecanismos para que se reforme. El derecho a decidir la independencia de un pueblo, Kosovo, o sea la Autodeterminación, es un derecho universal reconocido por la ONU en tres supuestos, situación colonial, ocupación militar y apartheid, que evidentemente no se dan en Cataluña, aunque algunos los hayan descubierto después de la manifestación del 11-S del 2012.

Hay otro derecho que aquí, en Cataluña, en la que hasta hace poco se presumía de oasis, no se respeta. No me refiero a que se cumpla las sentencias o al valeroso ejercicio de las Universidades catalanas que han decidido no supeditar la excelencia académica a las imposiciones lingüísticas. Se trata de un derecho natural y universal, el derecho a saber la verdad. Cuando Cataluña va a percibir más de la mitad del Fondo de Liquidez Autonómico, concretamente 7.133 millones, no se puede seguir alimentando la confrontación con quien nos ayuda.

El último desprecio al rigor y a la verdad, uno más entre mil, lo han protagonizado en la inauguración de la Fira de Mollerussa el Conseller Pelegrí y el Alcalde de Mollerussa, el diputado Solsona, afirmando que si Cataluña no cumple el déficit nuestros payeses no cobrarán la PAC. Es una información falsa, tendenciosa y equívoca, de la que por lo visto no se enteró el diputado cuando se lo preguntó, tres días antes, al Ministro de Agricultura en la Comisión. Las ayudas de la PAC, que solo se perderían en una Cataluña independiente, como la que algunos defienden, porque quedaría fuera de la UE, tienen un destino finalista, y aunque el gobierno de España quisiera no podrían destinarlo a otro fin que no fuera ayudar a los agricultores y ganaderos. Seguramente a los dirigentes nacionalistas les traiciona el subconsciente porque es el Govern de la Generalitat el que desvía ayudas a otras finalidades de las previstas, ya sean fondos sociales europeos o fondos procedentes del Gobierno Central, que no llegan al pago de los proveedores.

José Ignacio Llorens Torres
Diputado al Congreso del Partido Popular por Lleida

jueves, 7 de marzo de 2013

La nueva PAC 2014-2020

El reciente debate sobre el Estado de la Nación no puede ocultar el acuerdo de los Jefes de Estado y de Gobierno sobre el marco financiero 2014-2020 de la Unión Europea, que ha sido excelente para España y un éxito del Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que ha visto reconocido tanto su esfuerzo negociador como el respeto que merece en nuestros socios europeos el programa de reformas y austeridad emprendidas por el gobierno español.

Las grandes cifras del nuevo marco financiero europeo así lo acreditan, porque aun descendiendo por primera vez el techo de gasto de la Unión para el periodo 2014-2020 en 34.000 millones de euros hasta 960.000, España logra mantener un saldo favorable con la UE hasta 2020. En lugar de contribuyentes netos, como se preveía, seguiremos siendo receptores y además se consiguen 1.800 millones para fondos estructurales y 1.000 millones para el programa de empleo juvenil.

Se trata sin duda de un espaldarazo de Europa a las políticas del gobierno español, que ya tienen reflejo en el aumento de la competividad y de las exportaciones de la economía española.

Una atención especial merece el capítulo destinado a la PAC. Los augurios y los pronósticos no podían ser más pesimistas. El Presidente del Consejo Europeo, Van Rompuy, anunciaba una rebaja de más del 15% respecto a la situación actual. Los últimos Estados de la Unión van a tener derecho en el nuevo periodo a las ayudas directas al primer pilar, que hasta ahora no percibían. O sea, menos dinero para distribuir entre más socios. Finalmente, a pesar de que el recorte ha sido de 54.000 millones de euros, España va a percibir en la nueva PAC 35.700 millones de euros en ayudas directas para el periodo 2014-2020, 286 millones de euros más que las percibidas en el actual periodo.

Los resultados positivos de esta negociación no acaban ahí, porque España también será destinataria de 8.300 millones de euros para el segundo pilar durante los próximos seis años, es decir, 250 más que en el periodo actual para el desarrollo rural. Como todas las organizaciones profesionales y el sector han reconocido, el buen hacer, la entrega y la capacidad y habilidad negociadora del Ministro Miguel Arias Cañete han sido decisivos en lo que no puede calificarse de otra manera como de un éxito tan inesperado como rotundo. Faltan aún otros trámites. Como se sabe, ahora el Parlamento Europeo tiene ya la capacidad de co-decisión y quedan por cerrar flecos muy importantes, que impedirán posiblemente que la nueva PAC entre en vigor antes del 2015.

No obstante, cabe destacar que la primera batalla se ha ganado y ahora vendrán otras, y probablemente como ha señalado el Ministro no ha sido ajeno al éxito alcanzado la colaboración de todos los eurodiputados españoles, que han sido capaces de mantener un frente unido en defensa de nuestro sector agrario. El sobre nacional, las ayudas agrarias para España, se han mantenido gracias a que se ha aceptado el modelo propuesto por España de convergencia interna de las ayudas de la PAC, que en nuestro país, con una media de 223 €/ha, está por debajo de la media europea, que es de 243 €/ha. En el modelo español se descarta la obligación de alcanzar una tarifa plana de las ayudas directas de 100 €/ha propuesto por el gobierno del PSOE, y a cambio se prevé la posibilidad de introducir una aproximación de las mismas a nivel nacional o regional.

No menos importante ha sido la posibilidad solicitada también por nuestro país de que el Estado Miembro puede limitar la superficie elegible con derecho a percibir las ayudas directas. En la propuesta original de la Comisión, la superficie elegible sería toda la superficie agraria útil, lo que en el caso español se traduciría en la práctica duplicación, de 21 hasta 38 millones, del volumen de hectáreas con derecho a percibir las ayudas de la PAC, lo que supondría que se reducirían a la mitad el importe actual de las ayudas.

En materia de reverdecimiento, greening, se ha logrado una suavización notable de los requisitos que se exigiría a los agricultores y que podrían suponer un coste añadido importante. Las explotaciones que se encuentran acogidas a programas agroambientales de Desarrollo Rural, la agricultura ecológica o las explotaciones que están situadas en la zona de Red Natura, quedarán exentas de la práctica del greening, así como las tierras con cultivos permanentes, como aceite de oliva, vid y árboles frutales, que están dentro de la superficie elegible, que tampoco tendrán que cumplir las nuevas exigencias ecológicas.

Otras medidas destacadas que merecen mención son la aprobación de un Programa Nacional de Desarrollo Rural en convivencia con los 17 Programas Autonómicos, el rechazo a la propuesta de la Comisión de obligar a un ahorro del 25% de agua para acceder a las inversiones en regadíos, el aplazamiento al 2030 de la eliminación de los derechos de plantación de los viñedos, la ampliación al mercado de la UE de las campañas de promoción de los vinos y la obligatoriedad de establecer un porcentaje mínimo de ayudas que se tendrán que dedicar al apoyo a los jóvenes agricultores.

Por último, para la agricultura leridana cobran singular importancia las medidas de gestión de mercado que refuerzan los instrumentos de intervención y la introducción de un nuevo instrumento para hacer frente a las crisis en el sector de frutas y hortalizas, financiado a parte de los fondos gestionados para ese fin por las organizaciones de productores, así como la posibilidad de intercambiar fondos entre pilares y el incremento de un 10% a un 15% del porcentaje que podía ser destinado a pagos acoplados y que incluye a petición española la posibilidad de conceder ayudas asociadas a los ganaderos que no dispongan de tierras en propiedad, o sea, a la ganadería de cebo.

Queda ahora un largo camino. A la aprobación del Parlamento Europeo seguirá el complejo reparto de las ayudas nacionales, donde ya se percibe las protestas de quienes sin embargo apoyan una Cataluña independiente que nos dejaría fuera de las importantes ayudas de la nueva PAC.

José Ignacio Llorens Torres
Diputado al Congreso del Partido Popular por Lleida