martes, 19 de agosto de 2014

El impacto del cierre de la frontera rusa

Los agricultores de Lleida están consternados y no les faltan motivos para ello. He hablado con varios de ellos y con el Presidente de Afrucat, y es fácil comprender y compartir su inquietud y zozobra, porque el cierre de la frontera rusa a las importaciones agroalimentarias y pesqueras de los países que pertenecen a la UE, además de las que proceden de Estados Unidos, Australia y Canadá, va a tener un impacto especialmente negativo para los productores de Lleida que tienen en Rusia uno de los prioritarios destinos de exportación.

Lo cierto es que la actividad agraria, que es la base de unos de los principales pilares de la recuperación económica de España, está sometida continuamente a una serie de riesgos impredecibles. Unas veces son los climatológicos, otras crisis como la del pepino del año 2011, en la que nuestro país cargó injustamente con los efectos de la bacteria e.Coli. Este año las sanciones económicas impulsadas principalmente desde la UE y los Estados Unidos contra Rusia en represalia a su actuación en el conflicto de Ucrania, ha provocado la respuesta rusa, que recae otra vez injustamente en nuestros agricultores y ganaderos.

Esta respuesta consiste en la prohibición revisable por un año a la importación de determinados productos hortofrutícolas, cárnicos y lácteos procedentes de la UE y resto de países que impulsaron las sanciones económicas contra Rusia. El veto ruso a las exportaciones comunitarias podría suponer más de 5.000 millones de euros, siendo Lituania con 927millones, Polonia con 841millones y Alemania con 595 millones los más afectados. Para España el impacto de las prohibiciones se estima en unos 337 millones de euros, pero respecto a la producción hortofrutícola, España, que exportó 225,8 millones de euros en 2013, el 12% del total exportado a Rusia por la UE, es el tercer país más perjudicado tras Lituania y Polonia.

Casi una tercera parte del importe de las prohibiciones rusas a España corresponde a Cataluña y de esa cantidad unos 70 millones de euros proceden del sector cárnico, principalmente porcino, y unos 40 millones de los productores de fruta, especialmente melocotón y nectarina, por lo que, aunque el impacto de la prohibición en su conjunto es limitado para España y no supera el 1,8%del total de las ventas agrarias, en el caso de Lleida, que es la principal exportadora a Rusia en dichas producciones, el quebranto económico es muy grave y concierne a la totalidad de la economía leridana que como sabemos gravita sobre el sector agroalimentario.

Por eso, todos los esfuerzos que haga el Gobierno español y concretamente el Ministerio de Agricultura, y me consta que están haciendo todo lo que pueden, serán pocos. Pero conviene aclarar e insistir antes que nada que esta es una crisis internacional que tiene que resolverse en el ámbito comunitario. Por eso, la Ministra de Agricultora, Isabel García Tejerina, con que la que pude hablar inmediatamente, solicitó en nombre del Gobierno español una reunión del Comité de Gestión de Crisis en Bruselas para el jueves día 14 de agosto, que es uno de los logros importantes en la nueva reforma de la PAC 2014-2020 y tiene competencias y recursos importantes para sufragar las pérdidas que pueden producirse como consecuencia de graves alteraciones del mercado.

Mientras tanto, ¿qué está haciendo el Gobierno español, cuya actuación algunos no desperdician la oportunidad de criticar aunque sea de forma tan infundada como la que nos ocupa? Pues reaccionar con rapidez, con proximidad y con sensatez. La Ministra se ha reunido con las organizaciones y los principales sectores agrarios afectados, se están evaluando los daños reales y sin duda negociará con firmeza y habilidad para conseguir las máximas ayudas para los sectores afectados, no solo a cargo del presupuesto de las ayudas agrarias ordinarias como pretende Bruselas, sino también para obtener recursos del Fondo de Gestión de Crisis a los que no piensa renunciar Isabel García Tejerina, como acertadamente ya ha anunciado.

El Comisario Ciolos ya ha anunciado medidas de apoyo excepcional, con un aumento de los volúmenes de fruta que se retira del mercado y que se compensará con ayudas europeas y fondos extraordinarios para programas de promoción en mercados alternativos, pero la ministra española de Agricultura, Isabel García Tejerina, propondrá que ese dinero provenga del Fondo de Gestión de Crisis y no solo del presupuesto de las ayudas agrícolas ordinarias. Es decir, el Gobierno español además de enviar mensajes de tranquilidad a los mercados para evitar que cunda el pánico y se hundan más los precios, no abandonará a los agricultores y ya está actuando con seriedad y solvencia donde tiene que hacerlo.

Por último, también es conveniente recordar que pertenecer a la Unión Europea comporta derechos y obligaciones solidarias. Grandes ventajas y también como ahora inconvenientes, pero son tan superiores las primeras que hasta los que se quieren ir de España no querrían abandonar la Unión Europea. Por lo tanto, lo que hay que hacer ahora es apoyar todos juntos la excelente labor de la ministra de Agricultura, buena conocedora de los entresijos de Bruselas, donde Miguel Arias Cañete a las puertas de su probable nombramiento como comisario supondrá un apoyo eficaz para nuestros sacrificados payeses, que un año más tienen que enfrentarse a unas adversidades que con la ayuda de todos, sin duda, podrán superar.

José Ignacio Llorens Torres
Presidente de la Comisión de Agricultura en el Congreso de los Diputados

jueves, 24 de julio de 2014

Enfilant l’agost

Amb les vacances a la vista, l’activitat política a Catalunya continua girant entorn de la llei de consultes, que continua concentrant en exclusiva l’atenció del Govern de la Generalitat.

El primer que crida l’atenció és que si es tracta de consultar l’opinió dels catalans respecte a una eventual independència, si el que es pretén esbrinar realment és què volem, no s’entén tanta propaganda i tanta manipulació i informació esbiaixada, tant simposi i tanta ocultació de les conseqüències reals de la ruptura amb Espanya.

És evident que no es tracta tant de saber el que opinem i pensem els catalans com d’influir en el nostre ànim fent servir tot tipus de procediments fins a extrems difícilment compatibles amb la llibertat i l’estat de dret i la democràcia. Això, la falta de debat objectiu sobre les conseqüències de la ruptura, per la proliferació de mitjans molt subvencionats i incorporats a la campanya d’agitació sobiranista, i sobretot els flagrants enganys del Govern als ciutadans, determinen un debat que es tergiversa.

Amb la llei de consultes catalana, el Govern de la Generalitat pretén convèncer els catalans que podem exercir legalment el dret a la consulta. No és així. Perquè si bé l’article 122 de l’Estatut atorga “competències exclusives” a la Generalitat per celebrar consultes populars, especifica que ho haurà de fer en l’àmbit de les seues competències i salvant el que disposa l’art. 149.1.32 de la Constitució, que estableix que l’Estat té al seu torn “competències exclusives” per a l’autorització de consultes populars via referèndum en l’àmbit de les seues, com ho és la integritat territorial de l’Estat.

Fer, doncs, una norma legal contra la legalitat de la norma superior és senzillament il·legal. L’altra gran fal·làcia, entre moltes més, és assegurar que una Catalunya independent podria seguir a la UE. També és fals. Com s’han encarregat de reiterar tots els dirigents europeus que es remeten al que estableixen els Tractats de la Unió i com acaba de ratificar amb contundència la cancellera alemanya Angela Merkel, que comparteix la posició del Govern espanyol i defensa la integritat territorial de tots els estats de la Unió, una cosa totalment contrària a la independència d’una regió.

O sigui, sense suport legal, sense suports internacionals, perquè cap govern al món no recolza la independència de Catalunya, amb un retrocés d’un 50% en el que va d’any de la inversió exterior per culpa de la deriva secessionista, i amb la sola ajuda del Govern central, que ha enviat al de la Generalitat més de 24.000 milions d’euros en dos anys per al FLA i pagament a proveïdors, Artur Mas afronta l’entrevista amb el president Rajoy amb aparences de provocar una altra frustració.

Perquè com ja ha anticipat el mateix president del govern, ni Rajoy ni Mas no poden acordar res que afecti la sobirania de tots els espanyols, com han ratificat el Congrés i el Tribunal Constitucional. S’haurien i podrien tractar altres qüestions de molt més profit per a la majoria dels catalans, però em temo que Artur Mas continuarà fent-li el joc a ERC, a la CUP i a l’ANC demanant l’impossible per alimentar l’habitual estratègia del victimisme.

El president de la Generalitat és avui un home acorralat, víctima dels seus propis errors, entossudit a guanyar una batalla que té perduda sense importar-li qualsevol tipus de cost.

La fractura social, política i econòmica del procés que impulsa s’ho emporta tot, fins i tot el seu propi partit, en el que és tot un exemple d’autodestrucció. I ja s’està cobrant víctimes, algunes de tant valor com Duran i Lleida, o com el nou PSC d’Iceta, que torna a la desorientació i recolza una consulta legal que no ho és, embolica la troca amb un federalisme que no aconsegueix definir i acaba per desorientar i desautoritzar el nou líder del Partit Socialista, Pedro Sánchez, que tampoc no és que hagi tingut un feliç debut europeu.

En efecte, la ruptura del pacte europeu, pel qual els populars es comprometien a recolzar el líder socialista de l’Eurocambra, Martin Schultz, a canvi que els socialistes recolzessin com a president de la Comissió Europea el popular Jean-Claude Juncker, ha deixat els socialistes espanyols al costat de la ultradreta de Le Pen, els grups antisistema antieuropeus i xenòfobs i amb una aroma d’informalitat i falta de serietat que recorda els temps de Zapatero, que amb desafiaments inútils acabava per perjudicar els interessos generals d’Espanya.

I aquest és el panorama amb què enfilem agost. Un líder socialista de nou encuny que passeja la seua gràcia i port atlètic per tot Espanya sense més compromisos.

Un president de la Generalitat camí de convertir-se en el Zapatero de Catalunya, i de fet en el millor agent electoral d’ERC, i un president de govern solvent i serè que almenys concentra les seues energies, capacitats i esforços a superar una crisi de la qual a poc a poc anem sortint, al mantenir la unitat d’Espanya, complir i fer complir la Constitució i a l’atendre les necessitats dels ciutadans, que no és poc en temps tan agitats com els que ens toca viure.

I per acabar, amic lector, bones vacances!

José Ignacio Llorens Torres
Diputat al Congrés del Partit Popular per Lleida

jueves, 10 de julio de 2014

Necesitan un enemigo

Más que un ejército, lo que necesitan es un enemigo. Esto es lo que necesitan los separatistas, ahora autodenominados soberanistas, según acabo de leer en un atinado comentario con el que no puedo estar más de acuerdo. Viene esto a cuento de la última ocurrencia de la ANC, que se ha convertido en la inspiradora de una hoja de ruta que ya tiene meta y fecha, el 9 de noviembre. El mismo día en que cayó el muro de Berlín aquí se quiere levantar otro con el resto de España.

Y desde ahora hasta entonces, los que se irrogan en exclusiva la representación del pueblo catalán no van a dejar de sorprendernos con todo tipo de disparatadas propuestas, más propias de las guerras de Gila y que harían las delicias de las portadas de La Codorniz. Lo de organizar una flota para proteger nuestras costas a base de reconvertir embarcaciones de recreo y una red de espionaje en el exterior, en Cáceres pongamos por caso, han merecido la matización del inefable Conseller de la Presidencia para que la gente no se lo tome a chirigota. Son simplemente maniobras de distracción para despistar al enemigo, que es España, naturalmente, como nos aclaró Homs para tranquilizarnos. Quiero y o ver, sin embargo, en que queda lo del Ejército catalán y la restauración de la mili obligatoria, porque no creo que nuestros patriotas se apunten a la mili voluntaria.

Lo que sí parece que tiene visos de realidad es convertir la antigua Plaza Monumental de toros de Barcelona en una mezquita con una doble intención, sacarle dinero a los de Qatar, o sea a los que patrocinan al Barça, y fidelizar el voto musulmán para la consulta. En fin, con la que está cayendo en la familia y de lo que nos estamos enterando y no precisamente por los medios catalanes, lo de “España nos roba” está perdiendo su sentido y conviene distraer al personal y no hablar tampoco de cuestiones tan importantes como la reforma fiscal y del Plan de Medidas para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia, recientemente aprobados por el Gobierno para impulsar un crecimiento que es el doble de la media comunitaria y que surte sus efectos.

Porque es una realidad que el paro interanual en junio ha bajado en más de 350.000 personas del año pasado a este y que la afiliación a la Seguridad Social ha subido en seis meses en medio millón de afiliados. Por primera vez, se cierra un primer semestre desde que empezó la crisis con menos parados, más afiliados a la SS y más autónomos, y algo tendrá que ver con este cambio de tendencia, aunque no sea suficiente, las reformas y la contención del gasto emprendidos por este gobierno. Como es sabido y continuamente recordado, la reforma fiscal se ha hecho esperar porque la situación que heredó este gobierno no permitía el cumplimiento de una promesa electoral que, probablemente, hubiera impedido la reducción del déficit en los términos exigidos por Bruselas para recuperar la confianza y los créditos comunitarios. Pero la reforma ha llegado en forma de reducción importante de los impuestos con el objetivo de impulsar la creación de empleo, reforzar la competitividad, favorecer el ahorro, la inversión y el crecimiento, y conseguir un sistema tributario más justo y equitativo.

Es una rebaja fiscal para todos y supone una disminución media del 12,5% para todos los contribuyentes, pero beneficia especialmente a los que menos ganan, porque el 72% de los declarantes con rentas de trabajo inferiores a 24.000 euros anuales tendrán una rebaja media del 23,5% y se exonera de la obligación de presentar declaración del IRPF a las rentas inferiores a 12.000 euros. El tipo máximo para las rentas superiores a 60.000 se reduce del 52% al 45% y el mínimo para rentas hasta 12.500 euros del 25% al 19%.

El carácter social de la reforma se acentúa con el incremento del mínimo exento de tributación a las unidades familiares en general y en particular a las familias numerosas y personas con discapacidad que gozarán de nuevos incentivos fiscales, lo que, unido a la disminución de las retenciones para los trabajadores y en especial para los autónomos, animarán sin duda al consumo y el crecimiento.

La apuesta por la competitividad queda reflejada en que se mantiene el 15% aprobado en 2013 para los emprendedores, a la vez que se reduce de forma escalonada hasta el 25% la presión fiscal de las entidades que tributan al 30% y la de las pymes del 25% al 20%. La reforma que se empezará a aplicar el 1 de enero del 2015 supondrá un ahorro estimado en 6.700 millones de euros en el periodo 2015-2016 para IRPF y Sociedades y no se aparta del necesario equilibrio que tiene que mantenerse entre la reducción de impuestos y la disminución del déficit. Naturalmente, se respeta el tramo autonómico, que también es susceptible de reducción fiscal, al igual que lo ha reducido el enemigo de Madrid.

José Ignacio Llorens Torres
Diputado al Congreso del Partido Popular por Lleida

jueves, 26 de junio de 2014

Normalitat democràtica

La normalitat democràtica amb la qual s’ha desenvolupat el procés successori previst a la Constitució és una mostra d’estabilitat i un excel·lent auguri per al regnat de Felip VI, que en la seua coronació va pronunciar un excel·lent discurs davant de les Corts Generals en el qual es va comprometre a contribuir a la defensa d’una Espanya unida en la seua diversitat, a la protecció dels principis constitucionals i a la solidaritat amb les víctimes del terrorisme i la crisi, en un escenari que el desafiament separatista i la crisi econòmica es presenten com a reptes difícils però no impossibles de superar.

La crisi i la sobirania van ser molt presents precisament en el marc de les Trobades Econòmiques del Pirineu, que van celebrar el seu 25è aniversari sota la presidència de Ramón Roca, que es van desenvolupar amb gran èxit i en les quals entre altres personalitats va participar la ministra de Foment, Ana Pastor, que va pronunciar una excel·lent conferència, i on vaig tenir l’oportunitat d’assistir a la que va pronunciar el president de la Generalitat, Artur Mas, que va atribuir un gran protagonisme a la recuperació econòmica d’Espanya, que ja ningú no nega, a Catalunya, que també és innegable pel seu poder econòmic llargament acreditat.

Una altra cosa és que el Govern de la Generalitat, que no ha aprovat una Llei en aquesta etapa perquè està distret en altres coses, hagi tingut molt a veure en aquesta recuperació, a la qual han contribuït, i ningú tampoc no ho pot negar, els ajuts europeus del FLA i del pagament a proveïdors, dels quals Catalunya s’ha beneficiat especialment per la seua pertinença a Espanya i a la UE, avantatges que perdríem si prosperés el projecte independentista al qual demana que l’acompanyem el president de la Generalitat no sense reconèixer que està ple d’incerteses, percepció en tot cas excessivament optimista.

No és estrany que el Sr. Mas no trobi companyies excepcionals per a aquest viatge incert, perquè la recuperació econòmica, els empresaris i els ciutadans el que demanen i el que necessiten són certeses i ningú no pujaria en un avió la destinació final del qual és incerta.

El que posa en evidència que la prioritat d’aquest Govern català no és superar la crisi i crear ocupació, com demana l’interès general i la societat, sinó impulsar un projecte separatista per ocultar una crisi que afecta Catalunya com la resta d’Espanya, aquí més per l’herència del tripartit, i que sens dubte s’agreujaria amb la ruptura.

Per tant parlarem de certeses i la primera és descobrir que les intencions veritables del Govern de CiU i d’ERC són espúries i partidistes i que amb la independència no viuríem millor ni desapareixeria l’atur. Al contrari. Tots els analistes econòmics internacionals imparcials adverteixen sobre les desastroses conseqüències de la secessió per a Espanya i sobretot per a Catalunya, perquè més enllà de les balances fiscals que s’han de calcular amb paràmetres no esbiaixats, hi ha les balances comercials netament favorables ara per a Catalunya respecte a Espanya i la resta de la UE, perquè una altra certesa inocultable és que una Catalunya independent quedaria exclosa d’Espanya i, per tant, de la Unió Europea.

Parlem d’una altra certesa. El dret a decidir, que és la cel·lofana amb què s’embolica la consulta, és il·legal i així ho han ratificat recentment les Corts Generals.

Per tant, partint d’aquesta realitat i que no es pot votar en contra de la legalitat perquè això és votar en contra de la democràcia, la incoherència dels sobiranistes es posa de manifest perquè volen trencar amb Espanya i quedar-se a Europa, és a dir, traslladar la sobirania a la UE, que cada vegada té més competències, i aportar com ho fa Alemanya des dels països rics als pobres, això és a Grècia i a Andalusia, entre d’altres.

En definitiva, el procés separatista que a les Corts ha tingut el mateix èxit que el Pla Ibarretxe i aquí a Catalunya, com el mateix Artur Mas ha reconegut la setmana passada en un entrevista a la CNN, no té ni el suport de la meitat dels catalans i esquinça profundament la nostra societat, queda desvirtuat a Europa, on Convergència comparteix al Parlament el Grup Liberal amb UPyD i C’s, i tampoc no suscita suports internacionals, com s’ha pogut comprovar en la recent gira pels Estats Units del Sr. Mas.

I és que a part de Bildu i el líder xenòfob italià de la Lliga Nord, pocs suports troba l’aventura secessionista. Perquè fins i tot la icona del separatisme quebequès, Michael Ignatieff, els ha sortit malament perquè considera indispensable que tot projecte separatista vagi precedit per una Llei de Claredat que amb absolut rigor i neutralitat expliqui les conseqüències reals de tot tipus de la secessió i que aquesta assoleixi almenys el suport de més de la meitat no dels votants sinó del cens electoral, i fins i tot el papa Francesc en la seua primera entrevista a una televisió espanyola ha declarat que tota divisió el preocupa i que són molt diferents les independències americanes que es van emancipar dels estats europeus o l’enfonsament d’Estats artificials com Iugoslàvia, de la independència per secessió de pobles com Espanya que fins ara han estat junts. La Constitució espanyola, per salvaguardar els grans consensos i els valors essencials d’una democràcia, estableix amb la suficient garantia els procediments i les majories qualificades per ser modificada i protegir-la de les variacions conjunturals motivades per circumstàncies canviants o finalitats oportunistes i partidistes.

Els que no la respecten, s’han legitimat gràcies a ella i a sobre l’han jurat no tindrien després cap autoritat per apel·lar al respecte i compliment d’unes lleis que no poden obligar-nos a elegir entre ser catalans o espanyols, perquè és el mateix.

José Ignacio Llorens Torres
President de la Comissió d’Agricultura, Alimentació i Medi Ambient al Congrés

jueves, 12 de junio de 2014

Constitución, democracia y España

La decisión personal del rey Juan Carlos I de abdicar del trono de España ha desencadenado el proceso sucesorio, que se está desarrollando de acuerdo con las previsiones constitucionales y formalidades parlamentarias en un marco de estabilidad política y normalidad constitucional que es lo que caracteriza a las grandes democracias consolidadas y maduras de los países más desarrollados del mundo. Ayer se aprobó por una amplísima mayoría, 299 diputados, el Proyecto de Ley Orgánica propuesto por el Gobierno y el próximo jueves, 19 de junio, se procederá a la proclamación del nuevo rey de España.

Culminará así la coronación de Felipe VI y un proceso que es símbolo a la vez de continuidad y renovación de una institución que representa la unidad de España y la plena vigencia constitucional. Los orígenes de ambos reinados son distintos, porque Juan Carlos I surge de un proceso de Transición hacia la democracia y Felipe VI surge de esa democracia ya consolidada en la Constitución. Sus reinados, sin embargo, se han encontrado con retos difíciles e importantes.

Nadie puede discutir la brillantez con que Juan Carlos I ha superado los que se encontró. Ha sido un artífice destacado en el restablecimiento de la democracia y garante de la Constitución y del Estado de Derecho, que tuvo su máxima expresión en su decisiva intervención para anular el golpe de Estado del 23-F. Ha sido también impulsor del Estado de las Autonomías, embajador de éxito en la defensa de los intereses económicos de España en el exterior y durante su reinado hemos conocido el mayor periodo de modernidad, paz, prosperidad y bienestar social de nuestro país. Sin duda, los aciertos en su gestión pesan más que sus errores y los españoles tenemos mucho que agradecerle a nuestro querido rey Juan Carlos I.

Igualmente, el reinado de Felipe VI no se presenta exento de dificultades, pero cabe esperar de su especial preparación y responsabilidad que sepa superarlas con el mismo acierto que su progenitor. La crisis económica con atisbos de recuperación gracias a las reformas y la estabilidad política que aporta este gobierno, pero que sigue ahí, la petición de referéndum sobre la forma de Estado, el desafío secesionista disfrazado de consultas ilegales, que ya se está contagiando al País Vasco, y la proliferación de formaciones y discursos antisistema, son cuestiones a las que tendrá que enfrentarse el nuevo rey, al que no le faltarán respaldos porque la sucesión ha contado con importantísimos apoyos. La Constitución ampara y regula la Monarquía Parlamentaria, el Estado de las Autonomías y la unidad de España, y hasta la reforma constitucional, que algunos invocan, está prevista en la propia Constitución.

Pero en aquellas manifestaciones callejeras de los indignados del 15-M, en los escraches y en las algaradas violentas, algunos detectaron irresponsablemente una cantera para sus propios intereses electorales, que luego se les ha vuelto en contra. En contra de todos. Porque los antisistema, tanto fuera como dentro, acaban convirtiéndose en una amenaza para la estabilidad, para el sistema democrático de libertades que nos hemos dado y para el Estado de Derecho. Para la convivencia misma, porque sus reglas no se pueden violar. Y también para la recuperación económica y el empleo, que requieren sobre todo estabilidad.

Y lo que ocurre cuando se legitima el antisistema, cuando se piden referéndums republicanos en nombre de minorías que quieren imponer su voluntad a la mayoría, cuando no se cumplen las leyes o se impulsan consultas ilegales, al final se mezcla todo y republicanos, separatistas, Podemos, Bildu y antisistema acaban en lo mismo. Y ahí está la cadena de esta semana entre Durango y Pamplona como continuidad de las que tan irresponsablemente se han iniciado desde aquí, que se toman como modelo después.

En nombre de un pueblo que sigue sin rebasar la mitad de los que votan, porque en Catalunya ha votado el 47,63% frente al 45,84% en el conjunto de España, y que no llega ni a una quinta parte del electorado, porque ERC y CiU suman el 19,6% de los votos del total del censo de Catalunya, 1.142.867 votos sobre 5.317.298 ciudadanos con derecho a voto. Todo lo cual no es óbice para que prosigan los simposios, las provocaciones y los desafíos como los que acaba de protagonizar con sus disparatadas declaraciones el indescriptible portavoz del Govern de la Generalitat.

El Sr. Homs, ¡quién fue a hablar!, ha aclarado en Suiza que el rey abdica para salvar el negocio familiar, con lo que ha perdido una buena ocasión para callarse porque en su partido, cuya sede está embargada, no escasean las imputaciones de familiares, pero sus declaraciones revelan en el fondo que no se escatiman esfuerzos en dinamitar un diálogo que se pide pero no se quiere, y la abstención de ayer es una prueba más de que Convergencia se aleja cada vez más del sentido de Estado que había tenido hasta hace poco.

Y es que Convergencia se parece cada vez más a ERC, y los convergentes eligen la rauxa sobre el seny, o sea la estela rupturista y separatista de los republicanos sobre la moderación conciliadora y el sentido de la responsabilidad de un Duran i Lleida, que ayer no tuvo su mejor día, pero cuya dimisión sería una mala noticia, como lo es el relevo de Rubalcaba, para quienes todavía confiamos y esperamos que caben soluciones dentro del marco constitucional para que Catalunya continúe, como si duda va a continuar, incluida en España y en Europa. Aunque algunos juegan a todo lo contrario.

José Ignacio Llorens Torres
Diputado al Congreso del Partido Popular por Lleida

jueves, 29 de mayo de 2014

Reflexions electorals

Sense anar més lluny, el fenomen Ruiz-Mateos ha quedat com una cosa evanescent i no va tenir continuïtat. Tampoc no l’han tingut altres partits en eleccions fins i tot generals que es prometien molt, perquè criticar esquerra i dreta no té un desgast, que sorgeix quan la decantació és inevitable.

Però anem a allò obvi, a les xifres, al que ningú no pot discutir. El Partit Popular i la candidatura de Miguel Arias Cañete ha guanyat les eleccions europees a Espanya, ha aconseguit 16 diputats, i dos diputats i 500.000 vots més que el Partit Socialista.

És evident també que tots dos, els dos grans partits, han patit un retrocés important en vots i escons, però és prematur anunciar el final d’un bipartidisme que fins ara ha aportat una gran estabilitat a la política espanyola i que continuen sumant més de la meitat dels escons en joc.

A Europa ha guanyat també el Partit Popular Europeu al Grup Socialista, i també al voltant de les dos grans formacions es configura allà com aquí una sèrie de formacions inconnexes entre si que recullen un vot dispers, fragmentat i radical.

Cal destacar que malgrat la crisi i els duríssims ajustaments que ha comportat superar-la, només dos governs, el d’Espanya i el d’Alemanya, resisteixen, i Mariano Rajoy i Angela Merkel han guanyat les eleccions.

Però no és una bona notícia que a França hagi guanyat l’ultradretà Front Nacional de Le Pen i a Anglaterra l’UKIP, un partit radical antieuropeu.

A Espanya és notòria la irrupció amb 5 diputats de Podem, el partit de Pablo Iglesias, que va contra tot. De la casta política, de les hipoteques i dels bancs, sense tenir en compte, es clar, els que dipositen allà els seus estalvis i que les hipoteques, com els impostos, cal pagar-les.

UPyD, que puja a 4 diputats, i Ciutadans, a 2, completen sorpreses anunciades encara que no tan acusades, però a Espanya ens hem de felicitar almenys que no han sorgit formacions antieuropees ni xenòfobes.

Però cal prendre nota que a Catalunya guanya l’antisistema i a Espanya emergeix. Amb noms propis, es diuen Oriol Junqueras i Pablo Iglesias, respectivament.

A Catalunya, ERC guanya i ho fa per primera vegada des de la II República, encara que ja ha anunciat que promet continuar donant suport a Artur Mas.

Clar!, com que s’ha convertit en el millor agent electoral dels republicans separatistes que ha ajudat que s’oblidi la seua participació, la d’ERC, en la pèssima gestió econòmica del tripartit i en el seu endeutament, la responsabilitat del qual el Sr. Mas continua endossant a Madrid.

Doncs molt bé pels de CiU, de victòria en victòria fins a la seua derrota final!, van pel camí de convertir en interlocutor del procés sobiranista Oriol Junqueras.

Aquí també, en el cas de Catalunya, és ressenyable que l’ànsia sobiranista per votar és continguda, i malgrat que aquesta ocasió els anava pintada i a més legal, no aconsegueix excedir el 50%.

Es diu que ha pujat la participació a Catalunya 10 punts respecte a les últimes europees, però respecte a la resta d’Espanya només 2 punts, és major en altres comunitats, i sembla clar que encara que els separatistes estan molt motivats, molt subvencionats i molt recolzats, no aconsegueixen, com tampoc no ho van fer amb la reforma de l’Estatut, una participació de la meitat de l’electorat.

És a dir, es pot deduir que els no separatistes s’abstenen perquè no es prenen gaire seriosament un procés que suposo que a Europa tampoc no deu haver causat grans commocions.

A Catalunya, doncs, el sobiranisme es manté a l’alça però contingut, encara que el lideratge es desplaça cap a l’original, això és cap a ERC, perquè sempre es mereix més confiança que les còpies i veurem en què acaba una lluita identitària en la qual CiU té les de perdre i fins i tot la seua raó de ser, perquè quan s’abandonen les responsabilitats de governar i el debat social, l’identitari, que no ho és tot, se l’emporta el primogènit.

En el conjunt d’Espanya com a Catalunya l’extrapolació dels resultats ens portaria a un Parlament ingovernable, que faria inevitable una gran coalició com la que funciona, i bé, per cert, a Alemanya, tret que es vulguin repetir experiències d’infaust record de tots contra el més votat, com a les Balears.

Però l’experiència ens ensenya, almenys fins ara, que les eleccions, i més les europees, on els ciutadans a banda d’abstenir-se castiguen o es pronuncien amb més alleujament, no són extrapolables i els resultats són, a més, molt volàtils.

Només cal fixar-se en l’insòlit primer lloc que ha aconseguit a la capital de Lleida ERC, quan a les últimes eleccions europees va ser l’últim i ara no té ni representació a l’ajuntament.

És clar, també, que alguns l’hi posen fàcil i els fan la campanya fins i tot des de dins de la Paeria.

José Ignacio Llorens Torres
President Comissió d’Agricultura, Alimentació i Medi Ambient al Congrés dels Diputats

jueves, 3 de abril de 2014

Suárez y la Constitución

Adolfo Suárez nos ha dejado y el pueblo español se ha volcado en su despedida. Es el reconocimiento a un presidente del Gobierno que pasará a la historia como artífice de la Transición, de la reconciliación definitiva de todos los españoles y de la Constitución aprobada el 6 de diciembre de 1978 que, con una participación del 67%, consiguió el respaldo del 87,9%de los ciudadanos, que aquí en Catalunya llegó al 90%.

Por eso, el impropio paralelismo que en plena capilla ardiente pretendió establecer el Sr. Mas con la figura de Adolfo Suárez no puede ser más equívoco. Porque el presidente Suárez gobernó para todos los españoles, protagonizó su reconciliación y defendió siempre la Constitución que había impulsado con un coraje que tuvo su expresión máxima el 23-F del 81.Mas no se le parece, representa todo lo contrario. Porque no tiene el valor ir el martes al Congreso –como lo hizo Ibarretxe– a defender su proyecto de consulta soberanista, no actúa como presidente de todos los catalanes porque nadie como él nos ha dividido tanto y utiliza todas las argucias posibles para vulnerar una Constitución que es la que le legitima, entre otras cosas, como president de la Generalitat.

La instrumentalización de Suárez, que fue inmediatamente recriminada hasta por el propio Miguel Roca, previsible por otra parte para quien ha osado asemejarse nada menos que a Mandela, Luther King o Ghandi, fue tan inoportuna como la recusación de tres magistrados del TC por supuesta catalanofobia el mismo día precisamente en que todos ellos, o sea los 3 más 9, rechazaban la consulta soberanista, lo que mereció la inmediata repulsa de los Homs, Turull y compañía, que calificaron a los doce constitucionalistas como agitadores políticos, aunque poco después sorprendentemente hayan cambiado de opinión porque ahora dicen que la sentencia les da la razón. La cuestión es si la tensión institucional entre Gobiernos y Parlamentos central y autonómico responde en la realidad a un estado de opinión mayoritario, y presuntamente exacerbado en Catalunya, o es el envoltorio de un proceso de confrontación permanente con el Estado provocado desde aquí, cuyo único objetivo final es romper con España. Para empezar, la mayoría del Parlament que ha impulsado la declaración soberanista inconstitucional no reúne ni los dos tercios necesarios para tocar ni una coma del Estatut y la actitud del Govern, teledirigido por Junqueras, ha ido de tumbo en tumbo hasta la situación actual. Los orígenes de la actual situación no son tan lejanos como para no ser recordados. Los ocho años de Tripartit y la reforma del Estatut impulsada por ZP, apenas apoyada por el 35 por cien de los catalanes, acabaron por desorientar a un electorado socialista mayoritario en elecciones generales hasta hace poco en Catalunya, y por tanto no separatista. La sentencia sobre el Estatut, la crisis, la ANC y la manifestación del 11-S del 2012 han servido para alimentar la semilla. Se adelantaron las elecciones pero la mayoría excepcional no llegó y en vez de interpretar democráticamente el resultado, la huida hacia adelante ha servido para alentar el enfrentamiento institucional. La internacionalización del conflicto ha fracasado. Una Catalunya separada quedaría fuera de la UE y del euro, y dado su demostrado y escaso sentido de la solidaridad, con pocas posibilidades de reingreso. Aislada también de la ONU y de la OTAN. La banca y las empresas dejarían Catalunya, habría que pagar aranceles para vender al resto de España y UE y los bancos catalanes se quedarían sin cobertura del BCE. Se oculta el coste real de la secesión y no solo económico, porque no es precisamente una buena noticia el reciente anuncio de la reaparición de una Nova Terra Lliure.

Y es que el Govern no informa a los ciudadanos. Influye, manipula e impone, porque otra cosa no es la declaración unilateral de independencia, sustentada en conceptos vagos y subrepticios que se utilizan de forma maniquea. La consulta esconde un auténtico referéndum de autodeterminación, el derecho a decidir no es ilimitado, no se puede decidir sobre cualquier cosa porque la vida en común sería imposible. En nuestro caso el derecho a decidir del pueblo catalán no puede lesionar el derecho a decidir de todo el pueblo español.

Y el diálogo, como aclara la sentencia, cuyo sentido intentan manipular ahora los que inmediatamente la satanizaron, esto es los Homs y compañía, tiene que ajustarse al marco constitucional, que por otra parte prevé también los procedimientos legales para reformar la Constitución. Probablemente en una Catalunya independiente sería más fácil tapar facturas y salvar a la familia. Podremos seguir debatiendo sobre los efectos económicos, sociales y sentimentales de la ruptura, pero lo que no se puede sostener en serio es que la sentencia del TC dice lo contrario de lo que dice, salvo que se nos quiera hacer creer que es de noche cuando es de día.

José Ignacio Llorens Torres
Diputado al Congreso PP Lleida, Presidente Comisión de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en el Congreso de Diputados